sábado, 25 de abril de 2009

Fahrenheit 451

“Detrás de cada libro existe un hombre”, es una de las frases que se puede escuchar en la película Fahrenheit 451. Efectivamente, existe un hombre que expresa lo que siente, lo que quiere, un hombre que descubre su manera de pensar, sus sueños, sus insatisfacciones, sus propósitos, sus ideales, aquellos que fueron concebidos y desarrollados de su entorno más cercano: su realidad social. Y es que un libro es el medio más sublime en el que el ser humano puede manifestar de forma consciente y libre esa forma particular de concebir la realidad y expresarlo haciendo de la palabra escrita viva voz que resonará en la mente de quien lo lea.
Destruir, prohibir u ocultar un libro sería apagar la voz de aquel personaje, que pretende iluminar las mentes de los hombres, y dejar sumido al ser humano en la más triste oscuridad: la ignorancia.

En Fahrenheit 451 se describe una sociedad en la que los medios de comunicación, sobretodo la televisión, que es empleada como un instrumento que usa el gobierno para dominar a la población, forma parte muy importante en la vida de cada hombre, envolviendo en una esfera gris su capacidad de pensar, razonar y reflexionar. Los hombres se dejan llevar por aquello que la ley considera da felicidad, aunque ello conlleve a vivir en un mundo donde gobierne la ignorancia, perdiendo así la condición humana, perdiendo la capacidad de expresar sus emociones, perdiendo la libertad de opinar reflexivamente y sobretodo perdiendo la autonomía en la elaboración de sus pensamientos.

“La única forma de ser felices es si todos somos iguales, leer hace infeliz a las personas, seremos felices si todos dejamos de leer”, es otra de las frases que traigo a mi memoria. ¿Puede un hombre sentirse infeliz al conocer los pensamientos de muchos personajes que vivieron en otros tiempos y realidades, diferenciarlos de los nuevos, poder contrastarlos para obtener una idea más elaborada? ¿Produce infelicidad el cultivarse y salir del oscurantismo? El conocimiento no produce infelicidad, de ninguna manera. Conocer significa estar en un grado mayor para alcanzar la felicidad, para ser hombres libres, que difícilmente puedan ser manipulados, que sean capaces de estructurar sus propias ideas, reflexionar sobre ellas y formar nuevos conocimientos. De manera que puedan ser transmitidos, haciendo uso de la palabra oral o escrita, y encaminados a las nuevas generaciones para que transformen y desarrollen una sociedad.

¿Por qué eliminar los libros? ¿Por qué se pretende privar al hombre de una herramienta importante que ayuda a desarrollar su capacidad crítica y reflexiva? La lectura constante ayuda a desarrollar esas capacidades, si el hombre las desarrollase no podría ser dominado fácilmente, saldría de ese oscurantismo que lo limita a ser libre y feliz, su capacidad crítica y reflexiva ayudaría a la comprensión del mundo que lo rodea y entendería cómo se maneja el sistema, es decir, el ser humano desarrollaría su conciencia social y estaría más cercano a encontrar el conocimiento y la felicidad que lo haría libre.

Nuestra sociedad no está lejos de convertirse en un mundo similar por lo planteado en la película Fahrenheit 451. En la actualidad la lectura es letra muerta para muchas personas, los estudiantes ya no leen libros que sean productivos para su desarrollo, no encuentran atractiva la lectura y posan toda su energía en medios que en nada o casi nada ayudan a su formación; es más, muchos estudiantes, por no decir la gran mayoría, no han desarrollado la comprensión lectora, es decir, no entienden lo que leen. A esto se le suma que muchos profesores han caído en el conformismo intelectual y no se preocupan por desarrollarse cada día un poco más, pues ellos son un factor muy importante para estimular la lectura en los estudiantes, y es su deber encontrar las vías para aprovechar la tecnología (internet) en aras de la lectura. Además, he de señalar que el estado no tiene un plan elaborado para la mejora en la calidad educativa. Cada gobierno ha tenido un intento fallido por desarrollar un esbozo de lo que sería un plan, sin poder resolver el gran problema que aqueja a la educación, en lo referente a la lectura; es más, despoja al estudiante, con los “arreglos” del currículo, la posibilidad de tener un mayor contacto con la literatura y la capacidad de desarrollo que ésta permite.

Es importante tomar conciencia del problema que afecta a nuestra realidad social, está en cada uno de nosotros la tarea, la responsabilidad de encontrar las vías que den solución al gran problema que afecta a la educación: el desinterés por la lectura, si queremos que ésta sea una sociedad reflexiva, consciente y libre capaz de desarrollar verdaderas transformaciones.

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