sábado, 26 de septiembre de 2009

La problemática de la corrupción

Nuestro país, heredero de muchos males, a lo largo de la historia ha sufrido muchos problemas como la explotación, la pobreza, la discriminación, el racismo, el terrorismo, la corrupción, etc. En los últimos tiempos uno de los fenómenos que se ha venido incrementando en nuestra sociedad ha sido el problema de la corrupción.

Según la Real Academia de la Lengua Española se entiende por corrupción en las organizaciones, especialmente en las públicas: “práctica consistente en la utilización de las funciones y medios de aquellas en provecho, económico o de otra índole, de sus gestores”. Precisándolo mejor la corrupción es: “Variedad de delito de cohecho, en la que incurren los que con dádivas, ofrecimientos o promesas, corrompen o intentan corromper a un funcionario público o aceptan sus solicitudes”.

Entiendo por corrupción que son aquellas prácticas y acciones orientadas al logro de ventajas o provechos personales, que van en contra de la ley y de las normas morales, afectando la gobernabilidad y gobernanza de una sociedad.

Al hablar de la corrupción estamos hablando de un tema complejo y delicado; complejo, por la cantidad de facetas o aspectos que presenta; y delicado, porque afecta a la gobernabilidad y viabilidad de toda la sociedad en su conjunto.

Si quisiéramos encontrar los inicios de la corrupción tendríamos que remontarnos hacia el pasado, con mayor precisión en el modo de producción esclavista, pues considero que es en esa etapa donde se inicia la corrupción, es decir, con la división de la sociedad en clases antagónicas: la clase de los propietarios y la de los desposeídos. Esta división de la sociedad en clases hizo que unos pocos ostenten poder y, por consiguiente, privaticen la propiedad aun en detrimento de la mayoría desposeída. Esta corrupción se agravó en la sociedad feudal y creció a niveles grandiosos en el capitalismo. Cabe mencionar que este fenómeno, la corrupción, disminuirá en la medida en que se constituya una sociedad más igualitaria. Es por ello que erradicarla, menguar sus fuerzas abrazadoras no es tarea que corresponda a un solo individuo, sino es una lucha corporativa, colectiva que comprometa a la sociedad en su conjunto.

Transparencia Internacional es uno de los organismos internacionales que monitorea el nivel de corrupción y transparencia en 180 estados del mundo. De acuerdo con el informe de 2008, el Perú se ubica en el puesto 72 de los países con nivel de corrupción más altos, igualando a México, y en el puesto 8 a nivel de habla hispana, por encima de Colombia. En diciembre de ese mismo año, El Consejo Nacional para la Ética Pública (PROÉTICA), presentó la V Encuesta Nacional sobre la corrupción en la que se detalla que en Lima el 57% de los entrevistados y en provincias el 52%, consideran que la corrupción es el principal problema que enfrenta el Estado, que impide el logro del desarrollo del país. Informó, además, que la coima y el soborno constituyen los principales tipos de corrupción. Entre las instituciones consideradas más corruptas se encuentran el Poder Judicial con el 61%, la Policía Nacional con el 53%, y el Congreso con el 47%.

Este informe nos indica que la sociedad no confía en sus instituciones gubernamentales y que los organismos más corruptos son aquellos que ostentan más poder. Si a esto le añadimos la existencia de dispersión social o falta de unidad social, podemos encontrar una ecuación a la que llamaríamos “La ecuación de la corrupción”:

Falta de unidad social + Baja institucionalidad + Alta concentración de poder = Mayor corrupción.

Es decir, un país tendrá mayor corrupción si existe carencia de unidad social, baja institucionalidad y alta concentración de poder. La primera, entendida como la falta de integración de los ciudadanos que no tienen la misma visión de desarrollo de una sociedad en su conjunto y no poseen intereses comunes para viabilizar ese desarrollo. La segunda, entendida como la falta de autonomía de las instituciones del Estado, es decir, que no pueden obrar de forma independiente puesto que existe intromisión del poder central, de tal manera que no puedan desarrollar libremente sus competencias por responder más al poder que a las leyes mismas. La tercera, entendida como factor principal para la existencia de la corrupción, es decir, en la medida que las operaciones, las decisiones se concentren en un pequeño grupo de funcionarios públicos, la corrupción se manifestará con mayor intensidad.

El problema de la corrupción es tan amplio y tan diversificado que debe ser enfocado desde muchas perspectivas por practicarse en todas las esferas de la sociedad: político, jurídico, económico, deportivo, académico, cultural, entre otras. De no hacerlo caeríamos en un error: concebir su existencia sólo en las esferas gubernamentales a través del ejercicio del poder político. Lo que sí no es un error, es afirmar que en estas esferas existe una mayor concentración de la corrupción. Un ejemplo de corrupción en el sector educativo sería, el que los profesores por el deseo de obtener una plaza docente tengan que pagar por ella sobornando a determinados funcionarios de las Unidades de Gestión Educativa Local (UGEL). Otro, ligado al ámbito deportivo: cuando un equipo determinado soborna a un árbitro, pagándole cierta cantidad de dinero, para que lo favorezca, de tal manera que éste invente penales o faltas en contra del otro equipo.

Como vemos la corrupción no es exclusiva de las cúpulas gubernamentales o de los funcionarios del Estado, ésta está presente en todos los aspectos en las que se manifiesta una sociedad.

La corrupción también está presente en todas las sociedades inclusive en las más desarrolladas, con la diferencia de que su grado de corrupción es muchísimas veces más inferior al nuestro. Ello porque sus condiciones de vida económicas, sociales y culturales son marcadamente diferentes a las nuestras. Por eso se infiere que lo económico, lo cultural en la sociedad son dos de los factores principales para la existencia de la corrupción.

El primero, se explica sobretodo en la realidad de los países subdesarrollados: en sociedades en las que la falta de oportunidades es muy amplia, donde la pobreza y la desigualdad social son marcadamente visibles, y donde el “padrinazgo”, las “recomendaciones”, el “compadrazgo”, la “argolla”, y la “vara” actúan como un modus operandi. Por ende, las personas sujetas y enmarcadas dentro de esta sociedad verán a la corrupción como una vía, un puente para el logro de esas oportunidades. Es así que se explica el motivo por los que ese profesor, mencionado líneas arriba, deba sobornar al funcionario, por ejemplo, de la UGEL para obtener la ansiada plaza docente, es decir, por el deseo de conseguir un empleo que le permita cubrir sus necesidades básicas y sus gastos familiares.

En el segundo, se explica que si el ciudadano es corrupto es porque su sociedad (sus instituciones, su organización política y social, sus hombres públicos, es decir, sus dirigentes, su vida cultural, académica, deportiva, entre otras.) está corrompida y, por tanto, está inmerso y difícilmente puede sustraerse a su realidad social.

Por consiguiente, se debe entender que la corrupción no es un conjunto de hechos aislados dentro de una estructura, sino, que forma parte de un sistema que la admite en su interior y la propicia, y como el ser humano forma parte de esa sociedad que está enmarcado dentro de ese sistema, inevitablemente forma parte de ella.

Aquí habría que entender, además, que la corrupción es un modo de vida al margen de la ley, un mecanismo para el aprovechamiento individual pero que de ninguna manera favorece al desarrollo de una sociedad.

Si bien el pobre es corrupto, esa corrupción es menos dañina y significativa socialmente que la corrupción del rico, y menos dañina aún que la de los favorecidos por el sistema. Es decir, si hacemos un análisis comparativo de la corrupción del profesor, que soborna a ese funcionario de la UGEL por acceder a una plaza docente para trabajar, solventar sus necesidades, cubrir sus gastos familiares, recreativas, académicas y mejorar su economía, con la red de corrupción que se practicó en el gobierno de Alberto Fujimori, gobierno en el cual se llevó a cabo la desinstitucionalización del Poder Judicial, el cierre del Congreso, las matanzas de Barrios Altos y La Cantuta, los secuestros en los sótanos del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN), la compra de aviones usados, intromisión en los medios de comunicación: televisión y prensa escrita, entre otras cosas más, nos daremos cuenta que esta última representa los actos de corrupción que afectan, dañan, deterioran y laceran con mayor gravedad a la sociedad en su conjunto, y debilitan la viabilidad del sistema político y social, pues generan una fuerte desconfianza hacia los organismos y dirigentes del Estado.

Por otro lado, diremos que este tipo de corrupción es frecuente en sociedades cuyo sistema político permite una alta concentración de poder, y en correspondencia la participación y el control ciudadano, es decir, la democracia, son casi nulos.

Huelga decir, que en nuestro país fue durante el gobierno de Fujimori-Montesinos que la corrupción creció a niveles muy altos, pues ese control sobre las instituciones judiciales, el Jurado Nacional de Elecciones, el Congreso, el Poder Judicial, el Tribunal Constitucional, el Ministerio Público, entre otros, que suponían ser órganos autónomos y fiscalizadores del gobierno, al ser intervenidos, imposibilitaba a la realización de una adecuada supervisión de los actos gubernamentales, de tal forma que se toleró y promovió el incremento de la corrupción. Evidencia de esto son las millonarias cuentas bancarias que se descubrieron a Vladimiro Montesinos, Nicolás de Bari Hermoza, entre otros connotados dirigentes del Fujimorismo.

Una de las consecuencias económicas que se genera en una sociedad con altos índices de corrupción es la falta o decremento de la inversión privada. En un Estado cuyo principal problema es la corrupción, difícilmente las empresas invertirán puesto que, como es un Estado fácilmente corruptible no genera confianza ni estabilidad para los inversionistas, por lo tanto, la inversión decrece, y con ello disminuye la producción y el empleo.

Como consecuencia del incremento de actividades corruptas, nuestra sociedad ha perdido confianza en los políticos, en el Poder judicial, en La Policía, en el Congreso, es decir, en general en todo el sistema. Estasinstituciones están tan desacreditadas, que los esfuerzos que hacen por recuperar la confianza de la población son insuficientes, incluso el Plan Nacional de Lucha Contra la Corrupción no pasa de ser un conjunto de buenas intenciones, que más que estar orientadas realmente a combatir la corrupción, están por el contrario orientadas a convencer a la ciudadanía de la decisión gubernamental de “luchar” contra este mal. Esto puede comprobarse si analizamos algunos puntos de este plan. Allí se plantean medidas orientadas a sancionar actos de corrupción menor o simplemente a concientizar a la población sobre los efectos de la corrupción, pero no se dice nada de los mecanismos de sanción de los actos de gran corrupción. Así, la formulación de estos planes o el nombramiento de “Zares” anticorrupción son vistas por la población como simples medidas distractoras pero que no atacan las causas de fondo del problema.

Para finalizar, no creo que la corrupción desaparezca de nuestra sociedad, pero sí considero que se puede atenuar su grado de destrucción: volverse inocuo. Para ello es necesario emprender una empresa cuyo trabajo se realice en conjunto, de forma corporativa que comprometa a toda nuestra sociedad. Como estamos inmersos en este sistema es nuestra responsabilidad cambiarla y esto debe realizarse primero por la educación, concientizando a la población en general, pero sobretodo es tarea importante formar con fuertes valores morales a las nuevas generaciones. De modo que tengan una voluntad inquebrantable frente a alguna situación de corrupción. Segundo, que las esferas gubernamentales no concentren todo el poder en un grupo pequeño, sino que la distribuya entre las diversas instituciones respetando su autonomía, de manera que al estar distribuido el poder será menos probable que un funcionario pueda actuar con corrupción pues otro organismo inmediato lo fiscalizará. Es necesario para esto que se instauren mecanismos de vigilancia y fiscalización que garanticen el cumplimiento de las normas legales. Así mismo que garanticen sanciones ejemplares para los actos de corrupción de los funcionarios públicos del más alto rango, de modo que sirva como ejemplo para toda la sociedad.

Finalmente luego de haber hecho un análisis sobre los factores que favorecen al incremento de la corrupción y tras haber dado algunas recomendaciones para erradicarla, podemos decir que nuestra ecuación inicialmente planteada quedaría del siguiente modo:

Buena unidad social + Fuerte institucionalidad + Adecuada distribución del poder = Bajos niveles de corrupción

Es decir, que con una adecuada unidad social, una sólida institucionalidad sumada a una adecuada distribución del poder dará como resultado un bajo nivel de corrupción que es el ideal a alcanzar.

sábado, 25 de abril de 2009

¿Para qué enseñar Literatura en la nueva secundaria?

A través de la historia, la literatura fue adoptada como un instrumento de dominación social e ideológica, por parte de los sectores dominantes, que obstruyó la gestación de una literatura con identidad y naturaleza propia de los sectores dominados.

Teniendo este marco de referencia no se puede concebir que la enseñanza de la literatura sea reducida al área de Comunicación, pretendiendo así sólo el desarrollo de las capacidades comunicativas, si bien son necesarias para una adecuada interacción social no es suficiente para el desarrollo integral del estudiante.

Pero si el objetivo de la enseñanza de la literatura es lograr un desarrollo de la capacidad comunicativa, del conocimiento formal e intelectual no necesariamente ha de realizarse mediante el uso de obras literarias, sino mediante la lectura de los textos no literarios.

La enseñanza de la literatura como área independiente, es mucho más importante y necesaria, pues ayuda a la formación, no sólo intelectual, sino integral de las personas, como para reducirla a formar parte de la competencia comunicativa. Si bien es cierto que es, también, una modalidad comunicativa, ésta pretende desarrollar una competencia en el estudiante: la competencia literaria. Ésta permitirá el desarrollo productivo del estudiante, es decir, desarrollará la capacidad cognoscitiva e interpretativa, la capacidad de ser una persona crítica y reflexiva, la capacidad de imaginar, sentir y pensar en relación con uno mismo y con los demás, desarrollará también la capacidad de apreciar los valores estéticos e ideológicos.

Si en nuestra sociedad se pretende educar a estudiantes que sean libres, creativos, críticos, capaces de analizar e interpretar la realidad social y los problemas que en ella existen, que desarrollen una sensibilidad social y autonomía en la elaboración del pensamiento. Entonces, es necesario que se reformule la elaboración, por parte del Estado, de los contenidos en el currículo educativo, que se de mayor realce a la enseñanza de la Literatura y la Filosofía como cursos independientes, y que quienes la elaboren sean personas competentes que tengan mayor conciencia de la importancia de la educación para el desarrollo de una sociedad.

De modo que ello ayudará a que en nuestro país, en el que es notoria no sólo la dependencia económica, sino la ideológica, se formen hombres pensadores capaces de tomar la posta para encontrar las vías de desarrollo que nuestro sociedad tanto requiere para hacer de ésta una sociedad reflexiva, crítica, consciente y sobretodo libre.

Fahrenheit 451

“Detrás de cada libro existe un hombre”, es una de las frases que se puede escuchar en la película Fahrenheit 451. Efectivamente, existe un hombre que expresa lo que siente, lo que quiere, un hombre que descubre su manera de pensar, sus sueños, sus insatisfacciones, sus propósitos, sus ideales, aquellos que fueron concebidos y desarrollados de su entorno más cercano: su realidad social. Y es que un libro es el medio más sublime en el que el ser humano puede manifestar de forma consciente y libre esa forma particular de concebir la realidad y expresarlo haciendo de la palabra escrita viva voz que resonará en la mente de quien lo lea.
Destruir, prohibir u ocultar un libro sería apagar la voz de aquel personaje, que pretende iluminar las mentes de los hombres, y dejar sumido al ser humano en la más triste oscuridad: la ignorancia.

En Fahrenheit 451 se describe una sociedad en la que los medios de comunicación, sobretodo la televisión, que es empleada como un instrumento que usa el gobierno para dominar a la población, forma parte muy importante en la vida de cada hombre, envolviendo en una esfera gris su capacidad de pensar, razonar y reflexionar. Los hombres se dejan llevar por aquello que la ley considera da felicidad, aunque ello conlleve a vivir en un mundo donde gobierne la ignorancia, perdiendo así la condición humana, perdiendo la capacidad de expresar sus emociones, perdiendo la libertad de opinar reflexivamente y sobretodo perdiendo la autonomía en la elaboración de sus pensamientos.

“La única forma de ser felices es si todos somos iguales, leer hace infeliz a las personas, seremos felices si todos dejamos de leer”, es otra de las frases que traigo a mi memoria. ¿Puede un hombre sentirse infeliz al conocer los pensamientos de muchos personajes que vivieron en otros tiempos y realidades, diferenciarlos de los nuevos, poder contrastarlos para obtener una idea más elaborada? ¿Produce infelicidad el cultivarse y salir del oscurantismo? El conocimiento no produce infelicidad, de ninguna manera. Conocer significa estar en un grado mayor para alcanzar la felicidad, para ser hombres libres, que difícilmente puedan ser manipulados, que sean capaces de estructurar sus propias ideas, reflexionar sobre ellas y formar nuevos conocimientos. De manera que puedan ser transmitidos, haciendo uso de la palabra oral o escrita, y encaminados a las nuevas generaciones para que transformen y desarrollen una sociedad.

¿Por qué eliminar los libros? ¿Por qué se pretende privar al hombre de una herramienta importante que ayuda a desarrollar su capacidad crítica y reflexiva? La lectura constante ayuda a desarrollar esas capacidades, si el hombre las desarrollase no podría ser dominado fácilmente, saldría de ese oscurantismo que lo limita a ser libre y feliz, su capacidad crítica y reflexiva ayudaría a la comprensión del mundo que lo rodea y entendería cómo se maneja el sistema, es decir, el ser humano desarrollaría su conciencia social y estaría más cercano a encontrar el conocimiento y la felicidad que lo haría libre.

Nuestra sociedad no está lejos de convertirse en un mundo similar por lo planteado en la película Fahrenheit 451. En la actualidad la lectura es letra muerta para muchas personas, los estudiantes ya no leen libros que sean productivos para su desarrollo, no encuentran atractiva la lectura y posan toda su energía en medios que en nada o casi nada ayudan a su formación; es más, muchos estudiantes, por no decir la gran mayoría, no han desarrollado la comprensión lectora, es decir, no entienden lo que leen. A esto se le suma que muchos profesores han caído en el conformismo intelectual y no se preocupan por desarrollarse cada día un poco más, pues ellos son un factor muy importante para estimular la lectura en los estudiantes, y es su deber encontrar las vías para aprovechar la tecnología (internet) en aras de la lectura. Además, he de señalar que el estado no tiene un plan elaborado para la mejora en la calidad educativa. Cada gobierno ha tenido un intento fallido por desarrollar un esbozo de lo que sería un plan, sin poder resolver el gran problema que aqueja a la educación, en lo referente a la lectura; es más, despoja al estudiante, con los “arreglos” del currículo, la posibilidad de tener un mayor contacto con la literatura y la capacidad de desarrollo que ésta permite.

Es importante tomar conciencia del problema que afecta a nuestra realidad social, está en cada uno de nosotros la tarea, la responsabilidad de encontrar las vías que den solución al gran problema que afecta a la educación: el desinterés por la lectura, si queremos que ésta sea una sociedad reflexiva, consciente y libre capaz de desarrollar verdaderas transformaciones.